Del Retinol a los 10 años a la Superwoman a los 30: ¿Les estamos robando la infancia?
- nursiaeduca
- 22 ene
- 2 min de lectura

Últimamente, si paseas por la sección de cosmética de cualquier gran superficie, verás algo que a los profesionales de la salud nos está encendiendo todas las alarmas. No son mujeres buscando hidratación. Son niñas, a veces de no más de 10 o 12 años, buscando activos antiedad, ácidos exfoliantes y rutinas de skincare de diez pasos.
Las redes lo han bautizado como el fenómeno "Sephora Kids", pero yo prefiero llamarlo por su nombre: la infancia interrumpida.
Como enfermera, podría hablarte de los daños físicos: de barreras cutáneas destrozadas por usar retinol en una piel infantil que es, por definición, perfecta y rica en colágeno. Podría hablarte de la carga de disruptores endocrinos (esos tóxicos que alteran nuestras hormonas) a los que estamos exponiendo cuerpos que aún no han terminado de desarrollarse.
Pero lo que más me preocupa no es la piel. Es el mensaje.
El espejo en el que se miran
Esas niñas no han nacido obsesionadas con la perfección. Lo han aprendido. Y aquí es donde nos toca hacer autocrítica.
Si nosotras, las mujeres adultas, vivimos atrapadas en el mito de la "Superwoman" —esa mujer que tiene que ser madre perfecta, profesional exitosa, tener la casa impecable y, además, no tener ni una sola arruga—, ¿qué están viendo ellas?
Ven que ser mujer significa trabajar constantemente en una misma para ser "validada". Ven que el descanso no existe. Ven que envejecer o tener un granito es un fracaso.
Estamos criando niñas ansiosas por ser adultas perfectas, saltándose la etapa más importante de la vida: esa en la que tu única preocupación debería ser jugar, ensuciarte y descubrir quién eres, no cómo te ves.
De la niña perfecta a la mujer agotada
Esa niña que hoy siente ansiedad porque se le ha acabado su crema de 50 euros, es la semilla de la mujer que mañana sentirá ansiedad porque no llega a todo en el trabajo o en la maternidad. Les estamos enseñando a rendir (estéticamente ahora, productivamente después) en lugar de a sentir.
Vamos a frenar (por ellas y por nosotras)
Desde Nursia, mi propuesta de Educación para la Salud es volver a la base. Salud es cuidar el cuerpo porque lo queremos, no porque lo odiamos o queremos corregirlo. Salud es entender que una niña tiene que oler a tierra del parque, no a ácido glicólico.
Rompamos el ciclo. Permitamos que tengan infancia para que, el día de mañana, sean mujeres sanas y libres, y no "Superwomen" agotadas luchando contra su propia naturaleza.
Porque para cuidar de verdad, primero tenemos que dejar de exigirnos tanto. A nosotras y a ellas.




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